El proyecto se ubica sobre la calle Migueletes a pocos metros de la Av Libertador, en un sector de la ciudad de Buenos Aires atravesado por una condición especifica del entorno, un cambio de código urbano donde una misma calle admite mayor altura en un tramo y mantiene la altura original en otro.
El terreno tiene una particularidad dimensional: poca profundidad (15 m) frente a un ancho considerable (25 m). Esta proporción fue una oportunidad, ya que habilitó un frente amplio con vistas abiertas y largas hacia el entorno. El proyecto lleva esta condición al centro de su organización: las unidades se resuelven con terrazas desde el primer piso que a su vez definen la identidad del edificio.
La volumetría surge del cruce entre las normas de tejido vigentes y la decisión de dar continuidad a esas terrazas como elemento organizador de la fachada, en una serie de losas continuas.
Sobre esta base, la planta baja organiza el acceso al edificio, el guardado de bicicletas, un local comercial y el ingreso a las cocheras ubicados en dos subsuelos.
A partir de ahí se organiza el programa en altura con departamentos de distintas tipologias: los primeros seis pisos con unidades de 2 y 3 ambientes, el séptimo piso con dos unidades de 4 ambientes, y los pisos octavo y noveno resueltos en dúplex de 4 ambientes. La escasa profundidad del terreno permite que todas las unidades tengan ventilación cruzada, con espacios que toman aire y luz tanto del frente como del pulmón.
La fachada del edificio se conforma como una continuación de losas de hormigon y vegetación, resuelta con un criterio de bajo mantenimiento que también define la materialidad del edificio, losas de hormigón visto, barandas de hierro galvanizado y carpinterías de aluminio.